Bar famoso entre estudiantes, establecimiento mítico zaragozano. Quizá un poco apartado de la zona más
turística, no por ello menos frecuentado. De aspecto muy sencillo y
rudimentario, ofrece una buena oferta de tapeo, así como un aceptable
servicio. La calidad es media y el precio bastante razonable.
Tienen muchas raciones, tapas y bocadillos, pero lo mejor con
diferencia, por lo ricas que están y por el precio, son las papas
bravas, probablemente unas de las mejores de la ciudad. Los calamares son otra de las especilidades de este local. La relación precio clidad está muy bien, y la cantidad abundante.Calle Franco y López 1
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